jueves, 9 de febrero de 2012

ONU: doble veto contra "cambio de régimen" en Siria






  

Por Victor M. Carriba
Imagen activaNaciones Unidas, 5 feb (PL) La lucha diplomática sobre la crisis en Siria entra hoy en una nueva fase tras fracasar una semana de aplastantes presiones de las potencias occidentales para conseguir la salida del poder del presidente sirio, Bashar al-Assad.


Ese objetivo estaba enmascarado en un proyecto de resolución que expresaba el apoyo del Consejo de Seguridad a una propuesta de la Liga Árabe para que el mandatario sirio transfiriera el gobierno como primer paso a elecciones y otras acciones.

La maniobra fue cortada de cuajo por el doble veto impuesto este sábado por Rusia y China al documento, discutido durante ocho días por los 15 miembros de ese órgano y sometido a constantes modificaciones que derivaron en tres versiones diferentes.

El empuje de los occidentales, encabezados por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, forzó a una tensa sesión extraordinaria sabatina y a la realización de la votación que concluyó con el rechazo del texto por 13 sufragios a favor y dos en contra.

Washington, París y Londres estuvieron acompañados en su voto por el resto de las delegaciones integrantes del Consejo de Seguridad: Alemania, Portugal, India, Colombia, Guatemala, Marruecos, Paquistán, Suráfrica, Togo y Azerbaiyán.

Al explicar su oposición a la iniciativa, el embajador de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, criticó los intentos de algunos miembros del órgano que pretendían el cambio de régimen en Siria.

El texto constituía una mala señal hacia el conflicto y para los esfuerzos de avanzar hacia una solución política, al no considerar que los grupos opositores también son responsables de la violencia en ese país, precisó el diplomático.

En ese sentido, indicó que los promotores de la resolución pretendían que el gobierno sirio retirara sus fuerzas de forma unilateral y dejará el terreno libre a los grupos armados de oposición.

Asimismo criticó a "influyentes miembros de la comunidad internacional que desde el principio de la crisis siria han estado socavando la posibilidad de una solución política y exhortando a cambiar el régimen, azuzando a la oposición contra las autoridades".

Por su parte, el jefe de la representación de China, Li Baodong, respaldó las propuestas de Rusia para enmendar el texto en discusión y lamentó que el proyecto haya sido sometido a votación sin tenerlas en cuenta.

El embajador de Beijing reiteró la necesidad de propiciar una solución política a la crisis siria, a través del diálogo, para restaurar la estabilidad en ese país.

La idea de un cambio de régimen no contribuye a un arreglo, sino que complica la situación en un Estado de gran importancia para la región del Medio Oriente, subrayó.

Churkin y Li también ejecutaron el veto que sus respectivos países impusieron en octubre pasado a otro proyecto occidental dirigido contra el gobierno de Damasco.

Luego de la votación de ayer, el representante permanente de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari, sostuvo que los promotores del texto trataban de convertir a Naciones Unidas de un instrumento creado para la paz en una herramienta para la guerra.

También acusó a occidente y a algunos países árabes de financiar y apoyar a los grupos armados opositores que tratan de derrocar al gobierno de Al-Assad.

Si los responsables de esa situación dejan de instigar y financiar a esos terroristas, Siria podrá resolver por sí misma la crisis a través de un diálogo político, aseguró.

El documento vetado por Rusia y China imponía seis demandas a las autoridades sirias, entre ellas "la retirada de las fuerzas armadas y de seguridad de las ciudades y pueblos y su regreso a los cuarteles".

También pedía libre movimiento y pleno acceso para "todas las instituciones relevantes de la Liga Árabe y de la prensa internacional y árabe a todas partes en Siria para determinar la verdad sobre la situación sobre el terreno y monitorear los incidentes que ocurran".

Tras el veto de Rusia y China, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tomó partido al lado de los países que respaldaban la resolución rechazada y lamentó que el Consejo de Seguridad haya sido incapaz de acordar el proyecto que apoyaba la Liga Árabe.

Consideró que la no aprobación del texto "socava el papel de la ONU y de la comunidad internacional cuando las autoridades sirias deben escuchar una voz unificada que llama por el fin inmediato de su violencia contra el pueblo sirio".

El Consejo de Seguridad ha perdido una oportunidad para "decidir una acción unida que ayude a finalizar la crisis", insistió.

No obstante, Moscú anunció ayer que su canciller, Serguei Lavrov, y el secretario del Consejo Nacional de Seguridad, Nicolai Patrushev, viajarán el próximo martes a Damasco para entrevistarse con el presidente Al-Assad.

Quizás se trate del primer movimiento de una nueva batalla diplomática entre los promotores de una solución política y los impulsores de un cambio de régimen en ese país árabe como el ocurrido en Libia en octubre pasado.

rc/vc

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